THEODOR
Y CORI
Theodor era un robot
con visión telescópica, desde su planeta podía ver otros planetas.
Su fantasía era conocer
el gato de arcoíris que había visto una tarde mientras miraba el cielo. Cosa
totalmente lejana para él. Ya que en su planeta solo había robots. Lo cual no
se explicaba ya que su “sensación” al ver al gato de arcoíris fue de tanta
humanidad, que no hubiera sorprendido a nadie, simplemente hubiera despertado
en cualquiera el sentimiento de que algo dentro de ese mecanismo estaba hecho a la
perfección.
Sus relativos fueron
creados hacía más de 700 años. Por los Robots Maestros, aquellos que eran
producto de la creación de la raza humana.
Estos artefactos
inteligentes, habían sido el inicio del planeta ya que sus funciones de
asistentes en el planeta tierra les había ayudado a crear otros robots como
ellos. Tenían la noción de familia que los terrícolas les habían proporcionado
antes de su propia extinción.
El planeta Cori era muy
hermoso. Sus montañas llamadas Odle se encontraban en el pueblo fundado por Los
Maestros, llamado Dolomitas. Montañas escarpadas con tremendos acantilados, y
unas paredes de vértigo, que parecían haber sido creadas por las manos de un
gigante androide.
Theodor 5 tenía lo que
él llamaba familia. Padre y Madre. No conocían la noción de hermano ya que su
genealogía solo permitía padres e hijos. Uno por generación.
Los expertos avezados
de Cori, antes de la extinción de la raza que los creó vieron con sigilo y
admiración como en algunas colonias del sur del hábitat de los creadores, le
explicaban la importancia de la genealogía en cuanto a la preservación de la
especie. Pero solo de estos quedaban sus artesanías de terracota (una mezcla de
arcilla y arena).
Cosa que no podían
reproducir ya que originalmente se crearon como asistentes.
Un día como cualquier
otro “T” vió que una nave se alejaba de su planeta y decidió ir a ver que
sucedía en el puerto. Estando allí se dio cuenta que comenzaban a realizar
viajes a un lugar llamado la tierra.
Es entonces cuando decide escapar en una de
las naves ya que él no era un robot de reclutamiento, sino un robot de
asistencia.
Su presencia en su
planeta, era de vital importancia para poder realizar acabados en relación a la
parte mecánica y técnica. Si un robot asistente faltaba a una de sus tareas se
convertía el precursor del apocalipsis mecánico, técnico e informático.
Se enfrentaba por
primera vez en sus 200 años a un dilema: seguir viviendo eternamente en un
trabajo que era la puerta a la perpetuidad de su especie o tomar una nave y
explorar el espacio hacia la tierra, en busca del gato arco-iris. Dejando que
su especie encontrara su fin.
Lo primero era poder
atreverse a escabullirse por el puerto y
en caso de que no lo vean, escapar en la nave.
Para esto debía esperar
a que todos estén en periodo de recarga en depósito familiar. Luego caminar 2
km para llegar al puerto a horario en que los robots asistentes del puerto
estuvieran en periodo de recarga también.
Sin ser visto debía
instalar en su propio sistema el software-protocolo para navegantes, subir a la
nave y eyectarse lo más rápido posible antes de que le dispararan los
asistentes robots que despertarían por el ruido de la nave.
No solo logro todo
esto. Si no también que empezó a preguntarse si lo que había hecho era justo
para los que quedaban atrás. Ahora debía prestar atención a la nave, ya que el
receptáculo era pequeño y debía estar atento a que el software-protocolo
instalado en su sistema continúe acorde a la ruta de navegación. No debía
prender la radio, ya que podrían interceptarlo. Fue entonces cuando la divisó,
blancas formaciones gaseosas se explayaban sobre el azul y el verde.
Se dijo a sí mismo que
no tendría oportunidad de divisar cosa más bella. Y seguidamente guardo en su
RAM la imagen para tenerla cerca aunque sea de esa forma.
Cuando atravesó la
atmosfera lo hizo de manera suave, como una pluma que atraviesa el viento. De
pronto una alarma y una luz en el receptáculo empezó a sonar con fuerza. Seguía
sin querer prender la radio.
En los instantes
siguientes aterrizó, toco el suelo y se estremeció si es que eso les está
permitido a robots y más a robots asistentes. A lo lejos vio formas que se
movían, como siluetas que se acercaban borrosas por el calor.
El brillo familiar de
una de esas siluetas lo hizo paralizarse.
¿Eran acaso robots de
su planeta los que se acercaban?
No se quedó allí a averiguarlo.
Subió a la nave rápidamente, y marcó el curso a muchos kilómetros de ahí.
Sabía muy bien que sus
colegas coris, estaban allí explorando. No podía volver.
Ya no sabía muy bien lo
que hacía, su sistema empezaba a fallar. Y no sabría bien donde aterrizar si no
prendía la radio. Aun así se permitía pensar en el gato y el arcoíris.
Tomo “coraje” y lo
hizo.
Prendió la radio. Su
sistema casi termina de colapsar. Escucho que del otro lado un llamado
desesperado de su madre T-D, no entendía
muy bien lo que decía ya que había interfería.
De pronto la
comunicación se interrumpió.
“T” había escuchado
bien?
La expedición de los
habitantes de Tlon era una búsqueda exhaustiva de los catrainbow! (Pequeños
animales grises que tenían en su piel peluda y por ella cruzaba un arcoíris)
Entonces no había otra
explicación: “T” había dejado su planeta en vano y ahora iba camino a la
extinción, solo por perseguir un sueño que terminó persiguiéndolo a él.
Debía correr.
Los habitantes de Cori
solo podían imaginar que “T” se fue por que no le importaba su planeta, solo
pensaban que su autodestrucción llegaría pronto.
Subió a la nave con su
sistema aún al borde del colapso, y enlazó torpemente su sistema al de la nave.
¿Cómo haría con su sistema así para
llegar a tiempo a Cori?
Recordó cuando era una
pequeña máquina. Su madre le dijo: puedes sacar cualquier cosa de tu sistema
para lograr lo que quieras, siempre recuerda al lugar que perteneces.
Se congeló en ese
recuerdo de su RAM. De pronto lo vio. La solución:
Prendió la radio. Del
otro lado atendió un robot asistente
-Hola hola!!! Necesito
asistencia!!! Mi sistema enlazado con la nave está a punto de fundirse!!
-¡“T”! ¡Aquí torre de
control de naves de Cori!. Te asistiremos en tu regreso!! Puede que haya fallas
ya que nuestro planeta se encuentra en emergencia técnica!!!
- Gracias torre de
control!!
Los siguientes segundos
fueron eternos. Un gran silencio abordo la nave.
Se había cortado la
comunicación.
Al instante comenzó a divisar
el dorado brillo de su planeta.
Su alegría no fue
menor. Se había dado cuenta que el robot asistente dirigió la nave hacia el
puerto con su propio sistema de asistencia.
Minutos después se
encontró corriendo hacia su puesto de asistencia en la fábrica de Cori. Donde
pudo tomar su puesto y salvar a su planeta.
Mayor fue su alegría
cuando su madre lo encontró en la fábrica, luego de su turno de asistencia. En
sus brazos tenía una cosa peluda gris con colores que atravesaban su pelaje.
Era un cat-rainbow!
Los tres se dirigieron
a paso lento, observando el cielo de Cori, justo hasta el puerto de naves a ver
a su otro nuevo amigo asistente. Aquel que fue tan esencial en su regreso, y
que le demostró que a veces asistir a otros es asistirse a uno mismo.

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