6.11.20

THEODOR Y CORI

 



THEODOR Y CORI

Theodor era un robot con visión telescópica, desde su planeta podía ver otros planetas.

Su fantasía era conocer el gato de arcoíris que había visto una tarde mientras miraba el cielo. Cosa totalmente lejana para él. Ya que en su planeta solo había robots. Lo cual no se explicaba ya que su “sensación” al ver al gato de arcoíris fue de tanta humanidad, que no hubiera sorprendido a nadie, simplemente hubiera despertado en cualquiera el sentimiento de que algo  dentro de ese mecanismo estaba hecho a la perfección.

Sus relativos fueron creados hacía más de 700 años. Por los Robots Maestros, aquellos que eran producto de la creación de la raza humana.  

Estos artefactos inteligentes, habían sido el inicio del planeta ya que sus funciones de asistentes en el planeta tierra les había ayudado a crear otros robots como ellos. Tenían la noción de familia que los terrícolas les habían proporcionado antes de su propia extinción.

El planeta Cori era muy hermoso. Sus montañas llamadas Odle se encontraban en el pueblo fundado por Los Maestros, llamado Dolomitas. Montañas escarpadas con tremendos acantilados, y unas paredes de vértigo, que parecían haber sido creadas por las manos de un gigante androide.

Theodor 5 tenía lo que él llamaba familia. Padre y Madre. No conocían la noción de hermano ya que su genealogía solo permitía padres e hijos. Uno por generación.

Los expertos avezados de Cori, antes de la extinción de la raza que los creó vieron con sigilo y admiración como en algunas colonias del sur del hábitat de los creadores, le explicaban la importancia de la genealogía en cuanto a la preservación de la especie. Pero solo de estos quedaban sus artesanías de terracota (una mezcla de arcilla y arena).

Cosa que no podían reproducir ya que originalmente se crearon como asistentes.

Un día como cualquier otro “T” vió que una nave se alejaba de su planeta y decidió ir a ver que sucedía en el puerto. Estando allí se dio cuenta que comenzaban a realizar viajes a un lugar llamado la tierra.

 Es entonces cuando decide escapar en una de las naves ya que él no era un robot de reclutamiento, sino un robot de asistencia.

Su presencia en su planeta, era de vital importancia para poder realizar acabados en relación a la parte mecánica y técnica. Si un robot asistente faltaba a una de sus tareas se convertía el precursor del apocalipsis mecánico, técnico e informático.

Se enfrentaba por primera vez en sus 200 años a un dilema: seguir viviendo eternamente en un trabajo que era la puerta a la perpetuidad de su especie o tomar una nave y explorar el espacio hacia la tierra, en busca del gato arco-iris. Dejando que su especie encontrara su fin.

Lo primero era poder atreverse a escabullirse por el puerto  y en caso de que no lo vean, escapar en la nave.

Para esto debía esperar a que todos estén en periodo de recarga en depósito familiar. Luego caminar 2 km para llegar al puerto a horario en que los robots asistentes del puerto estuvieran en periodo de recarga también.

Sin ser visto debía instalar en su propio sistema el software-protocolo para navegantes, subir a la nave y eyectarse lo más rápido posible antes de que le dispararan los asistentes robots que despertarían por el ruido de la nave.

No solo logro todo esto. Si no también que empezó a preguntarse si lo que había hecho era justo para los que quedaban atrás. Ahora debía prestar atención a la nave, ya que el receptáculo era pequeño y debía estar atento a que el software-protocolo instalado en su sistema continúe acorde a la ruta de navegación. No debía prender la radio, ya que podrían interceptarlo. Fue entonces cuando la divisó, blancas formaciones gaseosas se explayaban sobre el azul y el verde.

Se dijo a sí mismo que no tendría oportunidad de divisar cosa más bella. Y seguidamente guardo en su RAM la imagen para tenerla cerca aunque sea de esa forma.

Cuando atravesó la atmosfera lo hizo de manera suave, como una pluma que atraviesa el viento. De pronto una alarma y una luz en el receptáculo empezó a sonar con fuerza. Seguía sin querer prender la radio.  

En los instantes siguientes aterrizó, toco el suelo y se estremeció si es que eso les está permitido a robots y más a robots asistentes. A lo lejos vio formas que se movían, como siluetas que se acercaban borrosas por el calor.

El brillo familiar de una de esas siluetas lo hizo paralizarse.

¿Eran acaso robots de su planeta los que se acercaban?

No se quedó allí a averiguarlo. Subió a la nave rápidamente, y marcó el curso a muchos kilómetros de ahí.

Sabía muy bien que sus colegas coris, estaban allí explorando. No podía volver.

Ya no sabía muy bien lo que hacía, su sistema empezaba a fallar. Y no sabría bien donde aterrizar si no prendía la radio. Aun así se permitía pensar en el gato y el arcoíris. 

Tomo “coraje” y lo hizo.

Prendió la radio. Su sistema casi termina de colapsar. Escucho que del otro lado un llamado desesperado de su madre T-D,  no entendía muy bien lo que decía ya que había interfería.

De pronto la comunicación se interrumpió.

“T” había escuchado bien?

La expedición de los habitantes de Tlon era una búsqueda exhaustiva de los catrainbow! (Pequeños animales grises que tenían en su piel peluda y por ella cruzaba un arcoíris)

Entonces no había otra explicación: “T” había dejado su planeta en vano y ahora iba camino a la extinción, solo por perseguir un sueño que terminó persiguiéndolo a él.

Debía correr.

Los habitantes de Cori solo podían imaginar que “T” se fue por que no le importaba su planeta, solo pensaban que su autodestrucción llegaría pronto.

Subió a la nave con su sistema aún al borde del colapso, y enlazó torpemente su sistema al de la nave. ¿Cómo haría con su sistema así para  llegar a tiempo a Cori?

Recordó cuando era una pequeña máquina. Su madre le dijo: puedes sacar cualquier cosa de tu sistema para lograr lo que quieras, siempre recuerda al lugar que perteneces.

Se congeló en ese recuerdo de su RAM. De pronto lo vio. La solución:

Prendió la radio. Del otro lado atendió un robot asistente

-Hola hola!!! Necesito asistencia!!! Mi sistema enlazado con la nave está a punto de fundirse!!

-¡“T”! ¡Aquí torre de control de naves de Cori!. Te asistiremos en tu regreso!! Puede que haya fallas ya que nuestro planeta se encuentra en emergencia técnica!!!

- Gracias torre de control!!

Los siguientes segundos fueron eternos. Un gran silencio abordo la nave.

Se había cortado la comunicación.

Al instante comenzó a divisar el dorado brillo de su planeta.

Su alegría no fue menor. Se había dado cuenta que el robot asistente dirigió la nave hacia el puerto con su propio sistema de asistencia.

Minutos después se encontró corriendo hacia su puesto de asistencia en la fábrica de Cori. Donde pudo tomar su puesto y salvar a su planeta.

Mayor fue su alegría cuando su madre lo encontró en la fábrica, luego de su turno de asistencia. En sus brazos tenía una cosa peluda gris con colores que atravesaban su pelaje.

Era un cat-rainbow!

Los tres se dirigieron a paso lento, observando el cielo de Cori, justo hasta el puerto de naves a ver a su otro nuevo amigo asistente. Aquel que fue tan esencial en su regreso, y que le demostró que a veces asistir a otros es asistirse a uno mismo.

 FIN


Relatos: Taller de escritura Creativa. Primera Narración 





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