El viaje de Gandhi
El mundo es diferente, los países jamás lucharon una guerra con armas. Siempre lo hicieron a través de la
política. Mohandas Karamchand Gandhi
comenzó a fabricar armas en pos de una guerra sin fin. Fue el dirigente más
destacado de la segunda guerra mundial. Mientras progresaba la contienda,
Gandhi intensificó su preparación en armamento, asegurando el ingreso de los
británicos a la India. Este político se encontraba solo, su vida llamaba la
atención solo por su maldad, trataba por todos los medios de que la India fuera
invadida por Británicos.
Un día cansado de vivir solo, decidió recorrer el mundo para encontrar
su media naranja, sus asesores le habían dicho que aquella persona que
conociera debía ser de su clase social y tener los mismos intereses, no podía
ser alguien fuera de su círculo. Gandhi se preguntó cómo haría ya que el era
malo y no había nadie tan malo o rico y famoso como él. Pero perdería su estado
de facto y sus asesores si no hacia lo que le decían. Cuando llegó a Argentina se preguntó porque
no había ido allí antes, el paisaje del sur de ese país le parecía
espectacular. Se registró en una posada para estar más cómodo y que no lo
siguiera la prensa. Sabía de un periodista argentino que se la pasaba espiando
y escrachando a diferentes dirigentes del mundo. Cuando recorrió las
instalaciones vio a una señorita bien vestida cruzar el pasillo, sus ojos se
clavaron en los de él. Pero luego de unas horas se preguntaba dónde estaba y
comenzó a buscarla. No quería llamar la atención así que no le preguntó a
nadie. Se hizo la hora de cenar, Gandhi era de buen comer, y su barriga hablaba
de eso. Así que se apresuró, paso tan rápido hacia el comedor de la posada que
golpeo a la moza y se le cayó toda la bandeja, repleta de platos de sopa
caliente, sobre una señora. El escándalo no fue menor. Esta señora no era ni
más ni menos que la princesa Teresa de Calcuta, era tan adinerada y soberbia
que Gandhi se tuvo que inclinar para pedirle disculpas. Fue en ese momento que
se dignó a mirar a los ojos a la moza. Su sorpresa fue muy grande, eran los
ojos que había visto antes!! Solo que eran acompañados de un cuerpo y
vestimenta de mucama. Recordaba lo que habían dicho sus asesores, pero no le
importó. Esos ojos valían la pena. Se dijo a si mismo que esperaría el momento
adecuado para hablarle sin que nadie los vea. Luego de comer subió a su cuarto
y encendió la tv, allí quedó pasmado. El periodista al que tanto temía estaba
hablando y mostraban una foto de lo acontecido hacía hora y media. No solo
había protagonizado un escándalo con la Princesa Teresa, sino que había
encontrado al amor de su vida en el lugar menos esperado.
Al malévolo periodista le decían “rare hunter” siempre estaba detrás de
la noticia que no beneficiaba a la celebridad y/o político. Aunque la figura
pública de Gandhi ya estaba bastante gastada por el odio de sus opositores, no
podía permitir ser el hazme reír de su “pueblo”.
Empezó a recorrer su habitación como lobo enjaulado. Por un lado no quería salir de sus cuatro paredes
bien adornadas ya que “rare” estaba rondando el piso superior e inferior. El
mayordomo que le había traído la cena le hacia de campana en ese sentido. Por
unos cuantos rupies. También circulaba por la mente de Mohandas como haría para
convencer a sus asesores (que llamaban incansablemente al hotel) que su amor
prohibido era de buena cuna. Tabita, como le había informado el camarero era
hermosa, se notaba que tenía años de calma que entrelazaban esa humildad en su
mirada. Eso ya no sería lo mismo.
De pronto se abrió la puerta del ascensor y ahí estaba: John “rare
Hunter”. Finalmente Gandhi y John estaban frente a frente. O mejor dicho lado a
lado.
_ ¿Y entonces?
_ ¿Entonces qué? Pregunta esquivo Mohandas.
_¿Me vas a dar la primicia de tu nuevo amor?
Gandhi palideció.
_El amor a mi patria está destinado a perecer en los albores de
cualquier otro afecto que no deje lugar a la esperanza del surgimiento de una
mejor nación. El sonido del elevador abriéndose, parecía para el mandatario el
tañido de la campana del primer y único round
ganado. Salió de allí airoso, con el pecho un poco inflado.
Eran las 4 de la mañana cuando su teléfono sonó, atendió tan dormido
como el cielo oscuro en ese momento.
_Mohandas you have to
return! On the first page of New york times it is your picture with someone
call Tabita. What´s going on??
El mandatario no sabía si aún seguía dormido y eso era una pesadilla.
_I don´t know what are you
talking about. Y colgó
De pronto una mano fresca acaricio su espalda, con la excusa de un
estrepitoso frío, Tabita abrazó a Mohandas. El sentía que ese era su lugar en
el mundo. Sabía lo que tenía que hacer. Llamo al lobbie y pidió al encargado
que convocara a John al bar del hotel. Quien lo perseguía y había puesto en evidencia su desacato sería
a su vez su coartada perfecta.
Frente a frente en el bar con perfectos acabados dorados del Hotel,
“rare” con su cara de cínico y Mohandas simulando la alegría de un subrepticio
triunfo se sentó en la mesa.
_Dígame Mohandas dejará su mandato por este amor furtivo y sin sentido.
_No. Mi nombre me precede.
_Cuénteme entonces….
_Recomendare rechazar las propuestas del Plan de la Misión del Gabinete
creado por los británicos. Me opondré vehementemente a cualquier plan que
implique la partición de la India. Intensificaré los reclamos de independencia
de la India y todo esto lo hare sin el uso de las armas.
_Evidentemente lo tildarán de chiflado, podrá entender usted. Incito
John con una pícara sonrisa.
_Claramente nadie encontrara concordancia con mi mandato anterior, ni
con ningún otro.
_Bien! Ya puedo ver en la primera plana de todos los medios. “Gandhi
perdió la cabeza”
_Se que estas decisiones pondrán al mundo o gran parte de él aún más de
cabeza que a quien mira en este momento.
Aun así quiero algo a cambio por la primicia.
_Soy todo oídos.
_Deberá usted dejar su carrera, y
llevarse consigo todas las noticias que han perturbado a los protagonistas de
las mismas. Incluida la tapa que vendió al New york times de quien le habla y
Tabita. Su última noticia será la que le acabo de dar. Su inminente retiro de
la profesión será para siempre.
_o si no que?
_Es eso o la muerta. Usted decide
John quedó perplejo, sabía que Gandhi era de cumplir ese tipo de
amenazas. Aún cuando su última decisión política era de lo más pacifista.
Mohandas se levantó de su silla, pasó por al lado del ex cazador de
rarezas lo palmeó y le dijo: “El amor es solo una palabra, hasta que llega
alguien y cobra su propio sentido”.

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