“¿Vamos al cine?” El “vamos” ya es una palabra retórica en estos tiempos.
La realidad es que no podemos usar el verbo “ir” sin recordar “cómo” era “ir al cine”, ir al teatro, ir a ver un show, etc, etc. Ya nos parece hasta nostálgico vernos frente a la pantalla grande, o frente actores de primer nivel, interpretando nuestra obra preferida. Y ni hablar de estar en la multitud de un concierto de pop/rock, y que marcó esa parte tan importante de nuestra vida.
Vivimos hoy, un antes y un después en nuestra amada industria cultural.
En la que podíamos disfrutar de esos placeres, muchos de los cuales se han vuelto virtuales y hasta en ciertos momentos fantasmagóricos, salvando el terror que nos causaría no volver a ver jamás esas actividades que nuestra alma reclama.
Esto nos introduce en el tema de las Industrias Culturales. ¿Qué entendemos por Industrias Culturales? Ya que en cierta manera el concepto de cultura (en caso de que se considere alta o baja) también tendrá sus propias consideraciones.
Este eje de donde se desprende lo que es cultura o no, más la característica particular de los pasados aislamientos e incrementos económicos en actividades relacionadas directamente con lo cultural; hacen que se desarrolle un nuevo paradigma social, que no solamente habla de una filosofía de vida, sino además, como un lujo para unos pocos. La pregunta es ¿qué entendemos hoy por Industrias Culturales?
Pensándolo mejor hoy podemos entrar en transmisiones en vivo de la Comic Con en Youtube o asistir a un Streaming de Alejandro Dolina.
Estos cambios a los que se encuentra expuesto el concepto y por ende las Industrias, van haciendo “sin querer queriendo” como diría el chavo, que también las sociedades encierran estos conceptos de Industrias en conceptos elitistas y clasistas, y ni hablar de la poca realidad de los eventos a los que muy pocos o solo aquellos que “se dan el gusto” asisten.
Dos puntos importantes serían: realidades virtuales, y eventos clasistas.
Se debe encontrar un equilibrio tanto sea en plataformas al servicio de las nuevas tecnologías, como así también el acceso a eventos presenciales que distan mucho en calidad, sonido y asistencia, cuando se trata de algo gratuito o algo pago.
El conjunto de sectores que abarca la Industria Cultural se ha ampliado y debemos ser consecuentes con ello. No solo se trata de adaptarse de manera técnica a los avances tecnológicos e innovaciones en el campo; también se trata de no encauzar eventos nacionales y/o internacionales en un círculo clasista en que solo algunos pocos pueden asistir.
Así la experiencia será otra y por ende generará nuevas perspectivas, arribos y emociones. Tanto sociales, como humanas.
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